Chile
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El Apruebo a una nueva Constitución ganó con un arrollador 78%. También ganó por mayoría amplia que los diputados constituyentes sean elegidos entre la población y no con la participación de los parlamentarios actuales. Los medios corren hoy a saludar la “fiesta de la democracia”, la “victoria de la institucionalidad y contra la violencia”. La clase trabajadora, por su parte, celebra y siente como propia esta victoria ¿Qué sigue ahora?

Una mayoría contundente gana el Apruebo, un 78% contra 22% del Rechazo. El plebiscito decide cambiar la Constitución de la dictadura. Una victoria que la clase trabajadora celebra y siente como propia. Después de un año de la marcha más grande de Chile, el pueblo ha pasado por muchas cosas. La represión, abusos, muertos y mutilados; también engaños y manipulaciones mediaticas. Y considerando la pandemia, vemos una importante participación récord de 50%. Y esto de cara a una verdadera tormenta electoral en los próximos meses. ¿Qué significa esta victoria?

Para algunos, representa un paso más para terminar con el legado de Pinochet y la Constitución del 80'. El fin del pacto de la “transición democrática”, que puso fin a la dictadura, sobre la base de la impunidad y la profundización del sistema capitalista. Para la clase dominante, representa una oportunidad para una “segunda transición”. Esto es, un nuevo pacto entre los partidos del régimen.

Todos los medios hoy corren a saludar la “fiesta de la democracia”, la “victoria de la institucionalidad y contra la violencia”. Tanto el gobierno como la ex-Concertacion (la coalición Partido Socialista-Democracia Cristina que lideró el país tras la caída del gobierno militar) salen a celebrar la "unidad cívica" y el "acto republicano". Pero esto ha sido una bofetada al gobierno criminal de Piñera, responsable de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Y también contra el regimen heredado de la dictadura y administrado por los gobiernos de la Concertación. Es un triunfo contundente, en medio de un clima enrarecido por el acuerdo, la pandemia, el Estado de emergencia y el toque de queda.

Para nosotros, representa el regreso de la épica de la rebelión del octubre chileno. Cuando se puso en pie la Huelga General. Cuando vimos organizaciones territoriales, que tienen el potencial de ser un nuevo poder de la clase trabajadora. Las cabildos y asambleas, la primera línea, las brigadas de salud, las ollas comunes. Una coordinación de este tipo de órganos de base, en poblaciones y lugares de trabajo, puede ser la piedra angular de una verdadera asamblea constituyente. Como explicamos en nuestra revista América Socialista de febrero 2020:

“Qué diferente sería si en vez de dialogar con el régimen en crisis, se hubiera convocado una gran Asamblea Nacional del Pueblo Trabajador, preparada minuciosamente en todas las asambleas territoriales, organismos auto-convocados y sindicatos. Con delegados electos por las bases y revocables en todo momento. Que se discuta a la más grande escala, sobre todos los temas de este despertar chileno. Sobre el salario y las pensiones que no alcanzan, sobre la educación gratuita. Inundar el debate nacional de ideas sobre proyectos educativos y deportes, sobre un seguro nacional de salud, y el bienestar de la niñez y los adultos mayores. Debatir ideas para combatir la cultura machista y abordar un plan para frenar los femicidios. Debates de arte, cultura y ciencia, que estén a la altura de las inquietudes de esta juventud. Compartir las experiencias de autoorganización, de autodefensa y seguridad. Y un largo etcétera. Esto con la mayor libertad de debate de todas las tendencias políticas que simpatizan con la revolución.

Pero en vez de esto, los partidos del régimen nos quieren hablando de paz, de la carrera presidencial, todo para encauzar el movimiento dentro del sistema, sus instituciones y la normalidad podrida que nos tenían acostumbrados”

(El estallido del octubre chileno y el fin de la transición)

Se evidencian las dos realidades del país. La lucha de clases no es un invento, sino una realidad. En Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura ganó el Rechazo, por 55%, 61% y 66% respectivamente. Estas son las comunas donde viven los ricos (Mapa elaboración

Maparaucanía). Con antelación, Piñera cambió su local de votación en Santiago Centro para irse a Las Condes, donde está su domicilio particular. Así evita ser funado, como siempre sucede en sus apariciones públicas. Misma razón por la que se aseguró de votar temprano.

Por su parte, el Apruebo arrasó en barrios populares. Un 86% en Maipú, y 88% en Pte Alto, las comunas más numerosas de la capital. Es notable también el 89% en La Pintana, quizás la comuna más obrera de Santiago. La lista puede seguir con porcentajes del mismo orden, por sobre el 80% e incluso 90% en muchos casos. En Petorca, comuna afectada por la escasez hídrica producto del saqueo empresarial, el Apruebo obtuvo 90%.

El voto en el exterior fue también un fenómeno de participación y apoyo abrumador al Apruebo. El único país donde no ganó el Apruebo, fue en los Emiratos Arabes Unidos.

El Apruebo ganó en TODAS las regiones del país. En comunas del Norte la preferencia en varios casos es por sobre el 85%. Por ejemplo, En Freirina, 92%. En Antofagasta 84%, ciudad muy importante por su combatividad y sus organizaciones de base.

En las comunas de la Araucanía la participación fue algo más baja. Esto puede mostrar la desafección de comunidades mapuche hacia el proceso constitucional, aunque es una característica que se observa en otras elecciones. En Temuco, la capital regional, el Apruebo obtuvo sólo un 67%. Pero sobretodo expresa que comunas de esta región son bastiones de la derecha, de latifundistas, empresarios, jueces y policía racista. Una base electoral dura de este gobierno.

Sin embargo, sectores de la derecha también manifestaron preferencia por el Apruebo. Como una manera de no salir mal parados de cara a las elecciones de constituyentes. El gobierno busca evitar dejar en evidencia que el plebiscito no sólo muestra las ansias de cambiar la Constitución, sino también -como el 25 octubre de hace un año- el repudio mayoritario contra el gobierno.

En adelante tomará centralidad el debate por los contenidos de una nueva constitución, por levantar un programa socialista y un gobierno de trabajadores.

Los marxistas celebramos con la clase trabajadora esta victoria electoral que hay que interpretar como un rechazo a Piñera y a todo el régimen. Las masas han aprovechado el plebiscito para manifestar las históricas demandas que levantaron durante el estallido de hace un año. Para lograrlas no basta con cambiar la Constitución, sino que hay que expropiar las multinacionales y los capitalistas, barrer el régimen que sirve a sus intereses y poner la economía y los recursos en manos de la clase obrera, para planificarlos en el interés de la mayoría. Poner fin a la militarización en el Wallmapu y libertad a los presos de la revuelta. Esta batalla la ganamos, la lucha continúa.

Fuente: https://www.facebook.com/Corriente-Marxista-Internacional-Chile-Octubre-100520734930227/

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