America Latina
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Colombia está viviendo un estallido social sin precedentes. Ya han pasado 11 días desde la proclamación del Paro Nacional, con una brutal represión con cerca de cincuenta personas asesinadas, cientos de desaparecidos y heridos. Por tal motivo entrevistamos a una joven trabajadora colombiana residente en el Estado español para conocer sus impresiones sobre lo que sucede en su país.

El pasado 28 de abril se iniciaba lo que sería el primer día de paro nacional en Colombia con motivo de la reforma tributaria anunciada por el gobierno de Iván Duque y que pretendía ingresar más de 6 mil millones de euros con el fin de reactivar la economía, pero cuyo objetivo principal era el de satisfacer a la burguesía y tratar de subsanar los beneficios privados. Colombia ha tenido en abril su peor mes durante la pandemia batiendo récords de muertes diarias y alcanzó la cifra de 10.000 fallecidos. La clase obrera colombiana salió a la calle en rechazo a la reforma tributaria con un aforo inmenso que llenó las calles de decenas de municipios colombianos. El paro sigue en pie con un ánimo elevado de resistencia. El Estado colombiano ha respondido con una tremenda represión policial, llegando a militarizar ciudades como Cali, Bogotá y Medellín, y disparando balas vivas contra los manifestantes, demostrando su odio hacia la clase trabajadora y su único objetivo de defender la propiedad privada. Las cifras de muertos se elevan a más de 40 fallecidos y más de 300 desaparecidos, y la situación se acerca más a una insurrección que a unas simples protestas.

Los trabajadores colombianos en todo el mundo han denunciado activamente la represión destacando concentraciones grandes en Bruselas, París, Montreal, Londres, Madrid y varias ciudades en el Estado español. Los manifestantes principalmente son migrantes colombianos y otros jóvenes y obreros que simpatizan con la lucha. Estos manifestantes gritan la más sonada consigna al puro estilo colombiano de la campana salsera de “Uribe paraco, el pueblo está berraco”.

Varios grupos en el Estado español se involucraron en sus ciudades mostrando solidaridad demostrando la fidelidad y empeño de la CMI con y para la lucha obrera contra las desigualdades e injusticias en todos los rincones del mundo.

Para conocer un poco más acerca del sentimiento y la angustia que sufren los colombianos estos últimos días hemos realizado una pequeña entrevista a una colombiana joven residente en el Estado español que se muestra perpleja ante los acontecimientos y se empieza a cuestionar la viabilidad del capitalismo para sostener la clase obrera del mundo.

Pregunta: ¿Cómo te está afectando el paro?
Respuesta: El paro me está afectando de una manera sentimental, ya que siento impotencia y rabia de no poder actuar frente a todas las injusticias que se están cometiendo y ver cómo nos están matando.

P: ¿Tienes familia en Colombia? ¿Por qué decidiste emigrar?
R: Realmente en Colombia apenas tengo familia, algunos familiares sueltos de avanzada edad y que no se están viendo implicados en las manifestaciones. Mi familia decidió emigrar con la iniciativa de mi madre hace 23 años en busca de un futuro mejor ante la inestabilidad económica y política y la falta de oportunidades que había en Colombia. Mi madre se vino en solitario primeramente y al año aproximadamente que logró cierta estabilidad nos trajo a mi hermana y a mi.

P: ¿A qué crees que se debe la represión policial y de donde surge el descontento social entre colombianos y colombianas?
R: La represión policial es totalmente culpa del gobierno, porque no les interesa que la gente despierte y sepa lo que supone el sistema, para ellos es mejor tenernos reprimidos y tranquilos. Y el descontento social viene de la creciente desigualdad e injusticias que sufren los trabajadores, que el pobre sea cada vez más pobre y el rico cada vez más rico, y que nos intenten engañar de cualquier manera.

P: ¿Cuál es para ti la solución al conflicto?
R: Yo creo que hay que seguir resistiendo, que no nos podemos dar por vencidos, porque lo que queremos cambiar no es tan solo al presidente, sino la función y el papel de todo el Estado y el sistema en nuestro país.

P: ¿Qué mensaje le darías a los colombianos y colombianas que están resistiendo tanto en Colombia como en el extranjero?
R: Que hay que seguir resistiendo hasta que se consiga algo, pero algo de verdad, un cambio real, no nos sirve de nada luchar y resistir para que nos den pequeños cambios y dentro de 1-2 años volver a lo mismo. Hay que seguir resistiendo y luchando por nuestros derechos, porque al final somos nosotros los trabajadores los que más afectados nos vemos.

En sus palabras observamos una creciente animadversión de la clase obrera colombiana hacia la derecha y la burguesía, y tanto como al presidente Duque, que en los últimos sondeos nacionales apenas alcanzaba el 25% en febrero de este año, como al ex presidente Álvaro Uribe, considerado como el principal cabecilla del gobierno de Duque y de los numerosos escándalos de corrupción y asesinatos en las últimas décadas de historia, siendo el caso más sonado el de los conocidos como falsos positivos, en los que fueron asesinados 6.402 civiles, confirmados por la Jurisdicción Especial para La Paz, por las Fuerzas Militares del Estado y a los que vestían de guerrilleros para obtener compensaciones económicas con el fin de dar una imagen internacional de lucha contra el comunismo. El 78% de estos casos ocurrió durante el periodo de 2002 a 2008, durante el mandato del mencionado Alvaro Uribe, haciendo ver a quien representa y de qué lado ha estado en todo momento. La lucha de clases está al rojo vivo en un país con el segundo índice de GINI(desigualdad de distribución de la renta) más alto de Latinoamérica por detrás de Haití y un nivel de pobreza que alcanzó este año el 42% o más de 20 millones de personas que viven en situaciones de precariedad. La vanguardia obrera colombiana debe organizar a los trabajadores bajo un partido revolucionario y con un programa sólido que haga frente a la burguesía colombiana, particularmente conservadora y reaccionaria y títeres de los poderes imperialistas. Con una dirección socialista y de clase la clase obrera colombiana puede desencadenar un movimiento revolucionario fuerte y capaz de hacer temblar los cimientos del capitalismo colombiano.

Los trabajadores colombianos también se caracterizan por su tenacidad y su valentía en momentos de dificultad y esta matanza por parte de los gobernantes ha hecho saltar la chispa que ha desencadenado una rabia insurreccional ante la pobreza, el hambre, la miseria y el abandono.

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