El día electoral del 14F estuvo marcado por la pandemia del Covid-19 que ha llevado a una abstención récord de 2.475.305 votos y a una baja participación del 53,56%. Pero la pandemia y la crisis general de régimen, que se ha agudizado en estos meses, también ha tenido el efecto de radicalizar a la izquierda al electorado catalán.

Catalunya va a tener sus terceras elecciones en 6 años, la quinta en poco más de una década. Tal y como pasó en 2017, estas elecciones han sido impuestas por la represión del régimen del 78, deshabilitando a Torra como President por las pancartas que colgó en la Generalitat como protesta por la represión y por la libertad de los presos políticos.

Con la inhabilitación efectiva de Quim Torra, el Estado español vuelve a pisotear desvergonzadamente los derechos democráticos del pueblo catalán. Todos los demócratas en general y los revolucionarios en particular tenemos la obligación de responder a este ataque movilizándonos en las calles.

Este pasado 14 de diciembre el Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio contra Otegi y el resto de encausados en el caso Bateragune. En aquel juicio ya se les condenó a varias penas de prisión haciendo que Otegi pasara 6 años en la cárcel, cumpliendo íntegramente la condena.

El pasado 28 de julio el juzgado de penitenciaría número 5 de Cataluña, apoyándose en las recomendaciones del Tribunal Supremo, suspendió el tercer grado a Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y Joaquim Forn, que les permitía disfrutar de condiciones de semi-libertad. La situación de Jordi Turull, Josep Rull, Carmen Forcadell y Dolors Bassa también está bajo revisión y será recurrida en los próximos días por la fiscalía.

QUE EL PRESIDENT DE LA GENERALITAT LO ELIJA EL PUEBLO CATALÁN Y NO LA CASTA JUDICIAL DEL RÉGIMEN MONÁRQUICO QUE ESCAPA A TODO CONTROL POPULAR  - Con la inhabilitación efectiva de Quim Torra, el aparato del Estado español vuelve a pisotear desvergonzadamente los derechos democráticos del pueblo catalán. Todos los demócratas en general, y los revolucionarios en particular, tenemos la obligación de posicionarnos contra este ataque.

La entrada de la CUP al congreso de los diputados y su voto en contra de la investidura de Pedro Sánchez ha generado una discusión acalorada en la izquierda estatal. Uno de los juicios más tajantes sobre la postura de la CUP ha venido de Antonio Maestre, autor y periodista y editor de La Marea. Esto no resulta sorprendente, ya que, por un lado, Maestre siempre se ha mostrado hostil hacia el independentismo catalán e insensible ante las aspiraciones nacionales de Cataluña, apoyando sus críticas en un supuesto “análisis marxista”, y, por otro lado, combina un nerviosismo por “la inminente amenaza del fascismo” con su debilidad por el nuevo gobierno y sus “ministros comunistas”.